Traducción Instantanea

domingo, 29 de marzo de 2015

Declaro, Decreto, Ordeno, Arrebato, Me Empodero, Ato, Ligo, Reprendo, Echo Fuera Y Envío Al Abismo Sin Retorno Al Diablo Y Sus Demonios Créele A Dios

Primera parte:
Declaro
    Estas expresiones nos resultan familiares; las escuchamos diariamente en nuestros cultos y por la radio, las leemos en las redes sociales, blogs y páginas de internet. En cierto sentido producen un efecto estimulante, especialmente en las personas que quieren oírlas cuando están pasando por circunstancias adversas o tienen planes y proyectos en carpeta. Son usadas por seudos apóstoles, tele-evangelistas, profetas de nuevo cuño, representantes de la súper fe, partidarios del evangelio de la prosperidad, dueños de canales de televisión y emisoras de radio, cuando realizan avanzadas y maratones pro "fortuna".
    Pero, ¿tienen alguna razón de ser? ¿Son bíblicas? Y si lo son ¿cómo deben usarse? Me propongo dar una explicación bíblica sobre estos clichés.

    Hace algunos años, mi esposa y yo fuimos invitados a una boda celebrada en un sector del municipio Santo Domingo Este en la provincia Santo Domingo de Rep. Dominicana. Después de la ceremonia y durante los cánticos de un grupo musical, la pastora detuvo los himnos para decir: "declaro que todos los que están en esta boda, estarán en las bodas del Cordero". Cuando escuché esto, abrí grande mis ojos por la sorpresa, gesto que después cambió a un rostro enfadado. Esto, si no es temeridad, es presunción o ignorancia, porque no toma en cuenta las doctrinas de la Gracia, que son las más básicas y sencillas de la Santa Palabra de Dios.

     La palabra declarar significa: exponer, dar a conocer o explicar; manifestar un hecho o decisión, sentenciar; testificar o responder a las preguntas de un tribunal; suceder y manifestarse abiertamente.   Sinónimos de declarar son: manifestar, decir, hablar, explicar, exponer, revelar, confesar, publicar, proclamar, cantar, soltar, testificar, atestiguar, testimoniar, informar, fallar, resolver, determinar, decidir. Antónimos de esta palabra son: callar, ocultar, silenciar.

     En la Reina Valera del 1960, la palabra declarar (verbo conjugado o no) aparece en 45 versículos. El primero Génesis 49:1, se refiere a una profecía dada por Jacob a sus hijos, según la bendición patriarcal que
acostumbraban dar los siervos del Señor de entre los patriarcas a la hora de morir. No eran patriarcas ordinarios, sino los hombres escogidos para continuar la línea mesiánica. Era pues, comprensible y necesario
que Dios los utilizara declarando (manifestando, revelando) el futuro.

    Los grandes patriarcas, padres de la nación israelita, tenían un vislumbre profético que guiaba y esperanzaba a sus descendientes, según las promesas dadas a Abraham.  Usar este término con este significado espropio de los profetas.

En Éxodo 25:22, el término significa mostrar. A partir de la construcción del tabernáculo, Dios hablaría con Moisés en el lugar santísimo. Todos los versículos de Levítico donde aparece la expresión se refieren a los casos en que el sacerdote declaraba limpio o inmundo a la persona que padecía de alguna impureza. La persona no era inmunda o limpia porque el sacerdote lo declaraba, simplemente el sacerdote inspeccionaba al enfermo (en el caso de los leprosos) después de haber cumplido con un período de cuarentena, y si estaba sano, lo declaraba limpio, tal como hace un médico en la actualidad. Pensar que una persona se sanará porque alguien diga "te declaro sano" o "declárese sano", es actuar como hacen los adherentes del pensamiento positivo, quienes dicen que hablando victoria, llega la victoria y hablando de prosperidad, llega la riqueza. "Declárelo hermano, confiéselo con su boca, crea que está hecho".

En Deuteronomio (1:5 y 32:7), la palabra es sinónimo de "decir, proclamar, exponer". En Josué 4:22, significa enseñar. En Jueces 14:13, descifrar; en 14:16, decir, manifestar. En Reyes 6:1 y 7:12, el término significa informar. En Job 12:8, 32:7, 10, 17, 33:3, enseñar, decir, exponer, atestiguar. En Salmos 49:4 y 50:6, así como en Ecl. 9:1, significa: enseñar, mostrar, atestiguar.

Es en los escritos proféticos que el término hace alusión a predecir y determinar el futuro. Es natural porque uno de las funciones del profeta es esa. Veamos: "¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir". Isaías 44:7. Solo Jehová puede anunciar lo venidero, nadie más. Es una temeridad de muchas personas que, sabiendo esto, se atrevan a "declarar" en este sentido, sin tener guianza de Dios. Cuando Elías desafíó a los 450 profetas de Baal y a los 400 de Acera a invocar a sus dioses, lo hizo por dirección divina. 1 Reyes 18. El profeta dijo: "Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré debajo. Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho". 1 R. 18:23, 24.
    No había ningún problema en saber que los falsos profetas no lograrían que sus ídolos respondieran. El problema estaba en hacer que Jehová respondiera por fuego. Dios tiene poder para eso y más. Pero sin tener dirección de Dios, se corre el riesgo de tentar a Dios. Los profetas falsos fallaron. Llegó el turno de Elías. "Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado.
    Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra de Jehová diciendo, Israel será tu nombre, edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano. Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez, de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja. Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas". 1 R. 18:30-36. Todos los pasos que dio el profeta, fue por mandato de Jehová. No fue un deseo, ni una ocurrencia, ni una manipulación, ni una temeridad, ni expresiones del pensamiento positivo, sino que tenía Palabra de Dios para hacerlo.

"Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!". 1 R. 18:37-39. ¡Tremendos resultados! ¡Gloriosos resultados! Eso es lo que vemos y recibimos cuando, a parte de tener buenas intenciones, tenemos la dirección divina. Si no hubiera tenido dirección de Dios no habría hecho lo que hizo; hubiera sido un espectáculo bochornoso que le habría costado la vida.

Si para que la gente conozca que soy un verdadero hombre de Dios, debo utilizar la expresión declaro, entonces nunca lo sabrán. Al Señor le dijeron que se lanzará desde el pináculo del templo para demostrar que era el Hijo de Dios. El contestó: "Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios". Mateo 4:7. Hace un tiempo, en un culto de oración en un hogar, una hermana de poca instrucción bíblica, comenzó hablar en
lenguas y a profetizar. Las lenguas no eran del Espíritu Santo, eran de ellas, y las profecías y los declaro, también. Mi madre y yo estábamos presentes. La hermana "ungida" se acercó a mi madre y en medio de
"declaraciones" le dijo: "lánzate, lánzate, lánzate". Terminó el culto y en la casa mi madre me hizo reír porque me preguntó: "Raúl, de dónde es que me voy a lanzar". Han pasado muchos años y ella dice que no se lanza.

     Antes del acontecimiento de Elías derrotando a los profetas de Baal, el profeta recibió la orden: "levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una viuda que te sustente". Con ese mandato Elías pudo decirle a la viuda: "Elías le dijo: No tengas temor; vé, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías". 1 R. 17:13-16. Observe que se dice conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

Otros versículos donde aparece la palabra declaro son: Daniel 2:10, 11 y 10:21. En Daniel capítulo dos, se nos relata el conocido caso del sueño de Nabucodonosor. Este rey tuvo un sueño, dijo que lo había olvidado, llamó a los magos de su reino para que le dijeran el sueño y su interpretación. Los magos respondieron en dos ocasiones: "diga el rey el sueño a sus siervos y le mostraremos su interpretación". Pero se suponía que ellos revelaban las cosas ocultas y futuras, así se promocionaban y habían hecho creer a la gente. Eran los Walter Mercado de la antigüedad. Puesto que ahora quedaba al descubierto el engaño, Nabucodonosor les dijo: "... si no me mostráis el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos, y vuestras casas serán convertidas en muladares". Los magos caldeos se defendieron diciendo: "no hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey..".
    Eso es verdad, pero también probó que eran unos mentirosos, por lo tanto, fueron sentenciados: "por esto el rey con ira y con gran enojo mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia". Si ese edicto se
promulgara en la actualidad ¿cuántas personas serían condenadas?

     Dios es el único que sabe el futuro. Lo sabe no solo porque lo prevé, sino también porque lo determina. Cuando los profetas anunciaban bendiciones, denunciaban males, predecían el futuro, revelaban cosas secretas, decían: "así dice el Señor".

    En Mateo, el término aparece en 5 versículos. El primero es Mateo 7:23. Aquí el significado es: decir. En Mateo 13:35, es revelar. En Mateo 16:21, es profetizar, revelar, dar a conocer. En Juan 4:25, es decir,
manifestar, enseñar, mostrar, revelar. Y en 1 Co. 3:13, es mostrar,revelar, manifestar.

¿Puede una persona declararse sano, si aún está enfermo?. Sí, puede. Cuando tiene la declaración dada por el Señor. En ese caso la persona tiene que creerle a Dios, a pesar de tener los síntomas. No olvidemos que Dios llama las cosas que no son, como si fuesen. Pero lo que no debe hacer la persona, es decir que está sano, cuando no tiene una palabra dada por el Señor. Conozco muchos casos tristes de personas que han dejado los medicamentos, han hecho actividades que corresponden a personas sanas, dejan de ir a los hospitales, etc. Los resultados son de sobra conocidos.

    Otros inician grandes proyectos, toman préstamos en los bancos, y envuelven a aquellos a quienes ministran. Resultado: se ganan el repudio y elrechazo de la gente, pierden su testimonio, quedan en la ruina, arruinan sus ministerios y hasta caen en la cárcel.

Si usted ha construido su castillo sobre la base de falsas profecías y promesas, si se da cuenta que ha sido engañado por mercaderes del evangelio, está a tiempo de parar y recuperarse. No se deje engañar más,
busque el rostro del Señor y tenga paz en su corazón. No siempre las cosas saldrán como queremos. Deben salir como Dios las tiene planeadas.Descanse en las manos del Señor. En Él estamos seguros.

Pr. Raúl Arias

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